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Discos, Reseñas

Purtenance “Buried Incarnation” 2020

Purtenance Buried Incarnation
Purtenance “Buried Incarnation”

 

Apóstatas del virtuosismo y malencarados finlandeses que perfilan una grotesca peineta a tod@s aquell@s adscrit@s al argumento del tipo “no evolucionan, siempre con la misma fórmula”. Y les entiendo. Porque cuando en tu haber tienes un clásico del death metal como “Member of Immortal Damnation” firmado en 1992 (justo antes de su hiato de 20 añazos de sobrio silencio), tienen todo el jodido derecho a cagarse en todo.

Finlandia, señoras y señores. Aquí no hay glutamato que potencie el sabor para hacer más llevadero el alimento ingestado. No. Alegría, cero (para eso ya está el death sueco, igual de apasionante pero más digestivo). Más bien, trance. Aquí, el plato se sirve en frío, se ha pergeñado con trazas de vísceras humanas y el hálito de las miles de almas descarriadas en el infierno helado escandinavo.

Cuarto álbum de estudio de estos malamutes finlandeses, en formato cuarteto ya con el nepalí Aaabeg Gautam a la voz y el bajo y con Juha Ranniko a las seis cuerdas y Harri Salo a las baquetas como miembros originales, la resiliencia oficial de la banda. Además del ilustrador Chris Moyen, que, por derecho propio, ya puede ser considerado un miembro más de esta perturbadora familia.

Había hambre de ellos porque desde su ep de 2017 no han vuelto a decir esta boca es mía. Esta boca maloliente, por supuesto.

Porque lo suyo es una epíteta oda al mal gusto, la decrepitud y la desazón. Y el sello español Xtreem Music es un adepto a estas propuestas old school. Cómo no. Bajo su abrigo nos ofrecen 9 propuestas sonoras, en cíclicas y ralentizadas espirales. El primer embiste se aguanta, al segundo crees que el fin está cerca y para entonces te das cuenta de que la cosa va para largo. Estos neandertales te van a ganar para su causa a fuego lento.

Olvidaos de los momentos viscerales de su celebérrimo ep debut “Crown waits the inmortal” (no cuento sus demos anteriores, cuando se hacían llamar Purtenance Avulsion).

Su impronta fiera destellea pero no impera aquí. Como digo, el objetivo es otro. Y si no me creéis, entremos en materia ya.

Niñ@s, a comer!!!!. Sentaros donde podáis. La ciénaga es amplia.

Into the artic gloom” hace los honores de abrir el plástico. Sintetizadores, una melodía vocal maldita y  el lúgubre golpeo de unas campanadas te saludan. No lo parece, pero es una intro de algo de más de dos minutos y cuando ya te has dejado mecer por ella y el final se va encrespando… adiós y…..”Shrouded visión of afterlife” emerge a una sola guitarra con una serpenteante melodía que, fíjate tú qué cosa, me ha recordado a los Paradise Lost más viscerales. Doom metal mayúsculo. Eso sí, con toneladas de herrumbre y una intencionalidad pesarosa que los británicos jamás podrían alcanzar. Muy, muy, pero que muy buena la entrada del nepalí Aabeg con ese gruñido. (nota tonta: tengo la manía de tirarme al río y canturrear de primeras sobre temas no escuchados. El caso es que coincidí exactamente con la entrada de este. Entra donde tiene que entrar).

Inside the pyre of enlightement” sacude, tira de trémolo para desembocar en un pazo de riffs tan básicos como rollizos y embaucadores. Pero……….. en el minuto 2, Purtenance abre su rosario de excitantes homenajes a esos tupa tupa que todo buen deather degusta de un trago. Muy bueno además otro cambio final de ritmo con unos riffs tremendamente fluidos. Uno de mis temas favoritos.

Y… venga….. siguiente acto. “Under the malicious moon”. Vamos, piernas separadas. Air guitar y puño al aire. Que te lo pide el cuerpo y lo sabes. Pavoneo metalero, que el tema se ha escrito para eso. De nuevo, riff a una guitarra que bien sabes de antemano que trenzará el arranque del tema hasta desnucarte lenta e irremisiblemente… hasta que llega un mid tempo a las baquetas con un impecable doble bombo que guerrea y te vence. El mérito se lo lleva además el growl del señor Aaabeg. Qué presencia, la rehostia. Se desgañita y le da todo el empaque al asunto.

Lifeless profundity” (observáis la alegría vital de esta gente en los títulos, verdad??). A estas alturas sabes que estás en un leviatán, de moho hasta arriba y que esto ya no tiene solución. Pero te aferras a tu destino trágico. El patrón aquí varía lo justo para que evites pensar que esto es una suerte de profilaxis vital. Para nada. Te moja, cala pero da gustirrinín.

Llega la majestuosa “Deathbed Confession”. Dos trazos gruesos, con una guitarra que se muestra juguetona y…….directos al manifiesto sonoro sustentado en esa gloriosa contrapúa y, de nuevo, otra bofetada vocal de este nepalí que me tiene ganadito. Joder, qué puta entrada y qué berreo en ese puente, quizá el más melódico del disco, de nuevo embalsamado en esos riffs. Sí, nen@s, estamos ante el mejor tema del disco. Minuto 2´35” y cabalgada séptica, un espasmo de gloria maldecida. Es magistral cómo se entrelazan puentes con el pistón desembocado. Y es que además, tras la tunda te vuelven a traer el berrido y esa melodía. No se me va de esta despejada cabecita hueca. Ah, que no he dicho nada, pero…. en este disco todo está tumefacto, pero suena como tiene que sonar. Hay un bajo que hace lo que tiene que hacer. Poned el disco en un buen equipo y me contáis si esa hercúlea densidad no se puede hasta mascar.

Wrapped in lamentation”, parece corroborar que el disco ha sido planteado con una intencionalidad letárgica al inicio para ir desperezando el animal asesino que tenemos dentro según avanza el minutaje. Estás en Tuonela, en medio de este erial gélido, la tierra de los muertos. Más perdido de que el alma de un Cayetano en un escrache antidesahucios. Qué esperabas?.

Dark womb of nothingness” ya aturde desde el principio, es un riff de furia, impetuosa insistencia en la básica fórmula de estos inquebrantables señores de Nokia. Te van a vapulear con este tema al principio, luego te van a meter el hocico en el fango, para que vayas cogiendo lo mejor de su inmundo pozo sonoro y una vez adecentado directo a un destello acelerado para acabar volviendo al frío rincón amortajado. Y de nuevo, venga, a airearte una vez más con velocímetro incluido. Otro de los episodios totémicos de este artefacto sonoro. No siento las piernas, mejor.

El cierre a este amasijo de secreciones y fuegos fatuos lo pone “Burial Secrecy”. No es más que el forense, que viene a decretar oficialmente tu estado. Muert@? No, no. Catatónic@. Con las constantes vitales alteradas. Pero… vas a ser enterrad@ igualmente. ¿No es reconfortante el panorama?.

Grandes éstos Purtenance. Apunte final para l@s jovenzuel@s. Hay miles de bandas con este sonido. Death doom. Sí. Pero no paséis por alto este detalle. Ese pelaje vino determinado por una mutación genética en ese reino finlandés que, en buena parte, estos que hoy aquí se reseñan, patentaron. Os enamoran Demigod, Abhorrence o Demilich?????. Es imposible entonces que no conozcáis y adoréis a Purtenance. Que aproveche. Cuidado. Bajo tu hoja de lechuga en el plato se ha movido algo. Parece un insecto, se retuerce, un invertebrado chungo. Podría definir a Purtenance. Sí. Hala, te lo has comido!. Y me lo enseñas culebreando bajo la lengua!! Lo suponía.  Purtenance.

 

Javi Serrano

Underground Record Shop

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